(Boston Commons, Boston. Febrero de 2011)
(Boston. Febrero de 2011)
Lo complicado no fue ir a Boston, sino querer quedarme un poco más. No nos alcanzó para hacer casi nada, pero si para descubrir que es una ciudad tan hermosa que podrías quedarte semanas, o meses o años. Te despertás de un sueño en pleno invierno, abris los ojos y te encontras con un lugar que desde donde lo mires, es hermoso, en invierno todo cubierto de nieve, o todo congelado. Esas cosas que no tienen precio.
La ciudad es relativamente chica, lo más lindo se puede ver caminando. Boston Commons y ChanChan la ardilla que se acercó tanto que casi mantuvimos una conversación: que si que tal, yo vivo acá, ah no yo soy argentina, ah y de argentina no conozco ardillas, es que no creo que haya. Y así. ChanChan se terminó aburriendo de nosotros, turistas, y se fue a un árbol a hacer un poco de tiempo hasta que venga otro más interesante. Honesta al menos. Y caminás y bordeas el Rio, y hay puentes por todos lados y seguís bordeando y te encontrás con el centro administrativo-financiero que es alto como tantos otros pero es más lindo, aunque la sombra pase igual. Y caminás y podés pasar por Chinatown, o por North End que son puros restaurants y ni un café. Podés ir de Shopping o podés mirar, o podés sacar fotos o simplemente sentarte en un parque a mirar cómo pasa el tiempo.
Seguís, cruzás el puente en el T y está Cambridge y Harvard. El Campus es así de chiquito, pero la zona es hermosa, tan vieja, con esos ladrillos y ese nosequé de las películas. Nos sentamos a tomar un café (¡en taza!) y me como un brownie. De rico el brownie...
Boston es así, es aburguesada y es fria. Pero es hermosa.

1 comentarios:
queridaaa... soy juan t acordas q t escribi la otra ves?? justo volvi, lei el post y buee t saludaba!
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